La milla es una unidad de longitud de uso consuetudinario, principalmente en países anglosajones. Equivale a 1,60934 kilómetros. No forma parte del Sistema Internacional (SI), aunque se utiliza en contextos informales.
La milla tiene sus raíces en la antigua Roma, donde se definía como 1,000 pasos romanos, lo que equivale a aproximadamente 1,480 metros. Con el tiempo, la longitud se ajustó y se estableció en 1,609344 kilómetros en 1959, cuando se adoptó la definición internacional.
Se usa frecuentemente en la vida cotidiana en Estados Unidos y el Reino Unido, especialmente al referirse a distancias en carreteras y deportes, como el atletismo. En contextos científicos, su uso es limitado, prefiriendo el sistema métrico.