La pulgada (in) es una unidad de medida de longitud del sistema anglosajón, no forma parte del Sistema Internacional (SI). Se define como 2.54 centímetros.
La pulgada tiene raíces en la antigüedad, derivando de la longitud del pulgar humano. En el siglo XIII, el rey Eduardo I de Inglaterra estableció la medida de la pulgada como equivalente a tres granos de cebada. A lo largo de los siglos, su definición ha sido estandarizada, con la actual definición oficial adoptada en 1959 por países de la Commonwealth y Estados Unidos.
La pulgada se utiliza comúnmente en la vida diaria para medir objetos pequeños, como pantallas de televisores y computadoras, así como en la construcción y la carpintería. Su uso es predominante en Estados Unidos y algunos países de la Commonwealth, aunque en muchos lugares se prefiere el sistema métrico.